Editorial

Tratando de surfear la ola

Rolando Cárdenas y A. C. Mercado-Harvey

Esta ha sido una semana marcada por el fin del trabajo de la Convención Constitucional, ad portas de la fecha límite del 4 de julio, en la que conoceremos el texto final de la nueva Constitución. Debido a nuestro compromiso como medio regional a informar sobre la nueva carta magna, continuamos con nuestra serie de artículos que explican las normas constitucionales. Esta semana, Yasna Araya nos explica el porqué de la inclusión de derechos reproductivos garantizados en la nueva Constitución. Esta temática tomó mayor relevancia esta semana, debido a la decisión de la Corte Suprema de los EE.UU. de abolir el famoso fallo de Roe vs. Wade (1973). David Harvey nos explica en su columna qué significa el nuevo fallo de la corte de mayoría conservadora y sus implicancias dentro y fuera del país norteamericano.

También, contamos con el análisis político de Edison Ortiz, en el que desglosa el incumplimiento de una de las promesas de campaña del entonces candidato Boric: el respeto a la profesionalización del servicio público. Por el contrario, se continuó con el exceso de número y remuneraciones sin las competencias para los cargos que ostentan. Continuando en el ámbito político, A.C. Mercado-Harvey analiza la decisión de Amarillos por Chile de votar por el Rechazo y nos advierte que esa opción es votar por la Constitución de Pinochet, ya que la alternativa de rechazar para comenzar un nuevo proceso constituyente no existe.

Otra temática, que se tomó las redes sociales desde abril, fue la polémica del diputado Gonzalo de la Carrera, quien refutó a Claudia Mix en su demanda de ser llamada presidenta. La lingüista Ana María Días Collazos analiza el uso del vocablo desde el punto de vista histórico, y en la aceptación de su uso por parte de la RAE.

En nuestro continuo compromiso con las temáticas de ciencia y tecnología, incluimos una columna en la que la académica Carla Hernández nos señala y argumenta su desacuerdo con la decisión de la PUCV de cerrar la carrera de pedagogía en Física y en Química, por la baja matrícula sin contemplar la alta empleabilidad ni la urgencia de docentes en esas áreas. Además, en el ámbito de la ciencia publicamos el comunicado del equipo Decidimos sobre el lanzamiento de un nuevo podcast de un grupo de investigadoras preocupadas por vincular los conocimientos con los desafíos del presente y futuro de Chile, y para apoyar el proceso constituyente en el área de ciencia.

En el ámbito constitucional, les compartimos un nuevo Diálogo Regionalista con el Premio Nacional de Historia, Gabriel Salazar, sobre el proceso constitucional que enfrentamos. En ella, el historiador nos da una clase magistral sobre la historia constitucional de Chile y explica por qué votará por el Apruebo.

¿Aprueba o Rechaza?

El día 4 de julio, con la entrega de la propuesta de nueva Constitución, el país se verá bombardeado por la campaña del plebiscito del 4 de septiembre y, en especial, ocurrirá en las redes sociales donde veremos la lucha más descarnada. No hay que esperar racionalidad, ni argumentos a favor de una u otra opción, sino una campaña plagada de descalificaciones y fake news. Pese a que  el discurso políticamente correcto dirá, como lo indicó el presidente Boric, que ambas opciones son legítimas, lo que escucharemos y veremos es la descalificación del que piensa distinto, y la amenaza que significará que gane una u otra opción.

No debemos olvidar que, en el plebiscito de entrada del 25 de octubre de 2020, se realizaron dos preguntas a la ciudadanía. En la primera, si se quería una nueva Constitución, cuya opción apruebo tuvo el 78,27% de las preferencias, y el mecanismo para concretar esa nueva carta magna, donde la opción de una convención terminó con el 78,99% de los votos.

Por tanto, este gobierno tiene dos tareas, dependiendo del resultado del plebiscito del 4 de septiembre: si se impone el Apruebo, debe viabilizar el camino para la implementación de esta nueva carta fundamental, que, gran parte de lo que propone, dependerá de leyes posteriores y de un tiempo largo de adaptación de la institucionalidad. Ahora, si llegara a imponerse el Rechazo, el gobierno deberá generar las condiciones para que se logre cumplir el mandato de tener una nueva Constitución.

Las fuerzas políticas están conscientes de este hecho y, en particular, la derecha tiene que luchar contra lo que ha sido su comportamiento en los últimos treinta años y evitar, a como dé lugar, modificar un status quo que le permite tener el poder, sin necesidad de estar en control del gobierno. En este escenario, en que el proceso de cambio es irreversible y nadie, además, puede tener la ingenuidad de creer que nuestra crisis social se resuelve con el nuevo texto constitucional, es interesante observar los movimientos de los actores políticos para la campaña que se avecina.

Tras el plebiscito de entrada, que representa el punto más alto de la crisis social, vino un reflujo conservador que dejó en virtual empate a las fuerzas políticas, con un claro mensaje de moderación, algo que nunca entendieron los convencionales. En este cuadro, Chile Vamos trata de demostrar que, aun cuando rechazan la nueva Constitución, sí están dispuestos a los cambios. Esta señal, de esa disposición, es la iniciativa de los senadores Rincón y Walker de bajar a 4/7 el quorum para las reformas constitucionales. Por otra parte, entendieron que la campaña no puede tener el rostro de sus dirigentes, y han generado espacio para organizaciones sociales y grupos como Amarillos por Chile que, más allá de las descalificaciones, causan impacto. Su debilidad está en la línea de no dar a conocer qué es lo que quieren modificar o qué mantener de la propuesta de nueva Constitución, para permitir generar un marco para posibles acuerdos políticos en el futuro.

En el ámbito del oficialismo, sus dos coaliciones siguen sin tener sintonía: Apruebo Dignidad, con una posición más dura, aprobando la propuesta de la Convención y, en el socialismo democrático, el PPD planteando un Apruebo, pero con temas que no le gustan y pretende impulsar modificaciones. Es decir, se busca llegar con claridad al elector indeciso y que tiene cierto temor con algunas de las propuestas de la Constitución. La DC está muy tensionada y Camilo Escalona, nuevo secretario general del PS que vuelve a la primera línea, ha insistido en el error que significa abandonar el diálogo político con este partido. En esta dirección, el protagonismo de Lagos plasma esta nueva realidad electoral.

El gobierno sufre con la fuerte caída en su aprobación y su amarre a la Convención. Esto ha significado una fuerte presión por realizar cambio de gabinete para poder dar un nuevo impulso a su gestión, y así enfrentar de mejor manera el plebiscito. El dilema del presidente no es qué ministerios modificar, sino qué perfil deben tener esas nuevas ministras o ministros. Claramente, figuras del mundo socialdemócrata parecieran tener mayor aceptación ciudadana, pero eso generaría problemas serios con el PC. Es interesante, también, observar el comportamiento de los actores políticos con la propuesta de reforma tributaria, que es esencial para el gobierno. Más allá de que Marcel ha sido cuidadoso y con gran trabajo prelegislativo, la derecha pareciera que aprendió de la elección Lagos – Lavín, donde la reforma laboral que presentó el presidente Frei, con el rechazo total de la derecha, significó un duro revés para la candidatura derrotada. La derecha no quiere ser motejada como la defensora de los intereses de los poderosos, por lo que debiera llegar a acuerdo con el gobierno en esta importante reforma. A lo mejor, el gobierno puede superar su sequía legislativa y aprovechar este escenario, con una derecha que debe cuidarse mucho de lo que dice y, sobre todo, de lo que hace.

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