Editorial

El mes de las tormentas

A.C Mercado-Harvey

Mucho se ha dicho esta semana sobre el primer mes del gobierno de Gabriel Boric. De hecho, esta semana tenemos dos artículos en este medio que analizan el complejo comienzo que ha tenido el gobierno del FA y Apruebo Dignidad, más ex Concertación. Sin duda, han sido treinta días de aprendizaje rápido, testeo en la capacidad de apagar incendios y de muñequeo político. Está claro que en algunas áreas ha habido más capacidad que en otras.

Para aquellos que pensaron que la problemática en la Macrozona Sur era cuestión de resucitar las mesas de diálogos de la época de la expresidenta Bachelet, el aterrizaje a la realidad ha sido duro. Como hemos advertido en este medio, la situación es multifactorial y de muy difícil solución. Por tanto, solo diálogo o solo intervención militar/policial resultarán insuficientes. Se deben adoptar diferentes estrategias para con los distintos actores en escena: con quienes se pueda negociar, se parlamenta; a aquellos que quieren continuar sus negocios de narcotráfico, se les persigue policial y judicialmente; lo mismo va para quienes están metidos en el robo y tráfico de madera. Lo más complejo es el manejo de grupos armados, como es el caso de la CAM. Para ello, hay que asesorarse con especialistas en la materia; no se puede improvisar.

Respecto a las improvisaciones, la administración Boric ha tenido varias que la ha metido en problemas. La más notoria es la del ministerio del Interior. Muchos teníamos altas expectativas en relación del manejo de Siches, pero es innegable que no ha dado el ancho y, obviamente, no es por falta de capacidad o de carisma. Aquí es donde la inexperiencia y la arrogancia entran en juego. Si yo no sé de algo, me asesoro con los mejores. ¿Qué hizo la ministra? Se asesoró con un grupo de colegas, que tienen cero experiencia política y con total desconocimiento hasta de las áreas que tiene a su cargo la cartera de Interior. Un médico puede ser muy capaz en su oficio, pero no tiene por qué saber nada de política o administración pública y eso se ha hecho evidente en este mes. No hay duda que Siches tiene ganas, pero no se ha asesorado con la gente que debe. Ya el chascarro del avión fue la expresión máxima de la falta de expertos que trabajen a su lado. Veremos si la ministra corrige el rumbo o queda fuera del gobierno de aquí a unos tres meses.

Otro signo de problemas ha sido la lentitud con la que se han nombrado a las autoridades regionales. Para un gobierno que prometió darles prioridad a las regiones, parece estar haciendo todo lo contrario. La falta de diligencia en los nombramientos de Seremi y otros cargos regionales solo se explica por falta de preparación y por el complejo escenario político de alianzas de último minuto. El acomodo de socialistas, PPD y radicales ha sido el regreso de la cocina política en gloria y majestad. En el ajedrez político los viejos zorros le han ganado con creces a los exdirigentes universitarios a cargo del gobierno. El dicho de que más se sabe por viejo, en este caso se ha cumplido a cabalidad.

Como comenté la semana pasada, las encuestas muestran que la luna de miel se acabó y que la Convención está en problemas. Es ahora que veremos si el gobierno de Boric tiene muñequeo político en serio. El primer examen se viene la semana que viene. Tendremos que ver si la reflexión de Semana Santa hace meditar a algunos respecto al futuro económico del país. Las ruedas y vueltas de carnero que han tenido que darse algunos a la hora de pronunciarse sobre el quinto retiro, que en realidad es el cuarto, son para dejar hasta al gimnasta más avezado con un mareo de proporciones. El contorsionismo político del PC ha sido notable, al igual que su sentido de lealtad al gobierno. Es lo único que explica tanta voltereta.

Por otro lado, la derecha intenta decidir si valen más los bolsillos o anotarse un punto político. La encrucijada es obvia: si votan por un nuevo retiro, sus votantes más adinerados perderán grandes sumas; si votan en contra, salvarán la economía, pero perderán una oportunidad preciosa de fregar al nuevo gobierno y ser populares con la gente. Si el nuevo retiro no se aprueba, es muy probable que haya gente que se vuelque a las calles y la administración de Boric se vea enfrentada a un paro nacional o a olas de protestas. Si pasa en el Congreso, las consecuencias catastróficas para la economía no se harán esperar: se disparará la inflación, subirá todo, caerán bolsas y las AFP podrían colapsar de una vez por todas. Es aquí donde veremos la capacidad de muñequeo que tiene el nuevo gobierno. Si logra detener el desastre, demostrará que está preparado para gobernar. Si no, podría ser un golpe del que cueste mucho recuperarse. Está en juego tanto el futuro económico del país como la capacidad política de la nueva administración.

Las tormentas que ha habido y las que pueden venir en el futuro no son solo de factura interna. Es innegable que vivimos tiempos volátiles a nivel mundial. Una periodista rusa anunció esta semana que ya estamos en la temida Tercera Guerra Mundial, mientras Putin advierte que así será si la OTAN y USA continúan entregándole armas a Ucrania. Como sea, esta guerra llegó para quedarse. La volatilidad política en Europa arrecia, es cosa de ver los resultados de las elecciones primarias en Francia. Dos de nuestros artículos de esta semana se refieren al tema, dos análisis que dialogan entre sí y que nos entregan un panorama muy completo de un fenómeno del cual podemos sacar lecciones y ver tendencias políticas a nivel mundial. La derechización de Francia no se explica solo por la globalización, sino por un creciente racismo y xenofobia que siempre ha existido en la cultura francesa. No nos olvidemos que fue un país esclavista, con una larga historia de cosificación del otro. En Chile, vivimos una situación de inmigración que podría azuzar esos mismos sentimientos y darle grandes réditos a la derecha chilena.

Por último, no he querido dejar fuera de mi comentario el desastre vial vivido en el sur. Un taco de 13 horas no tiene ninguna justificación y es una situación que no se puede repetir. Julio Cortázar estuvo cerca de la realidad en su cuento “La Autopista del sur”. A la situación real vivida en Chile solo le faltó el canibalismo. Lo peor de todo es que las carreteras están concesionadas. Por tanto, no es inoperancia del Estado, sino de privados. No es poco lo que se paga en peajes, y que no tengan planes de contingencia para agilizar los problemas causados por accidentes es grave. Es cierto que nuestro parque automotriz ha crecido de modo desmedido en los últimos años y la pandemia solo lo empeoró. Dadas estas circunstancias hay dos alternativas: o se ensanchan las carreteras ya o se restringe de a algún modo el parque automotriz. Como lo segundo no es posible, habrá que buscar una solución para que los administradores de las autopistas hagan la pega. Las situaciones de tacos que se viven en todo Chile deben tener solución, porque, aparte de la contaminación, contribuyen en gran medida al estrés que enfrentan a diario millones de chilenos. Veremos cómo va sorteando el gobierno las tormentas que se le avecinan y si es capaz de resguardarse de los chubascos que se le siguen viniendo encima. No hay duda que el gobierno de milénicos sabe de redes sociales, ese es su mejor paraguas. Ahora habrá que ver si sus meteorólogos con capaces de anticiparse a los posibles tornados, huracanes y hasta tsunamis que podrían aparecer en los próximos meses y años que quedan de la administración de Gabriel Boric. ¿No dicen que al mal tiempo, buena cara? Veremos si los emojis, los likes y los corazones de Instagram son suficientes para que la aprobación pública no se desplome.  

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