Entrevista a José Luis Almonacid, presidente de la Comisión de DD.HH. de Rancagua

Luis Alfredo Almonacid Arellano, profesor y presidente del colegio local de profesores fue asesinado por carabineros el 16 de septiembre de 1973. El Regionalista entrevistó a su hijo, José Luis Almonacid, en el aniversario 49 de su asesinato por agentes del estado. Almonacid hijo nos habló, además, de su trabajo como presidente de la Comisión de DD.HH. de Rancagua y el trabajo por erigir un memorial a las víctimas en Rancagua.

Edison Ortiz

José Luis Almonacid Gómez, hijo de Luis Almonacid

José Luis Almonacid Gómez nació el 16 de octubre de 1970, y tenía casi tres años al momento de la trágica muerte de su padre. Estaba con su madre, embarazada de un hijo de ocho meses de gestación, el 14 de septiembre, cuando una patrulla militar la encañonó preguntando por el paradero de su padre, Luis Almonacid, profesor y presidente del colegio local de profesores. Su padre no corrió con la misma suerte el día 16, cuando fue a visitar a su esposa e hijos, ya que, por seguridad, estaba residiendo en otro lugar. A las once y media de la mañana una patrulla de carabineros llegó a buscarlo, lo sacaron a empujones y caminaba nervioso con los brazos en alto. Usaba anteojos y al llegar a la esquina trastabilló, intentando sujetar los lentes que se le caían; sintió la ráfaga de la metralleta de dos carabineros que iban junto a él y cayó herido de muerte. Su esposa perdió también al hijo que llevaba en su vientre. El diario local El Rancagüino diría que: “fue muerto al tratar de eludir a la policía (…) fue muerto de un disparo cuando huyó de los carabineros que le habían dado la voz de alto”, sentenció irresponsablemente el medio regional, versión que hasta hoy nunca ha rectificado. José Luis es uno de los dirigentes emblemáticos de derechos humanos. El Regionalista conversó con él, a propósito de los 49 años del Golpe y del asesinato de su padre el 16 de septiembre de 1973.

José Luis Almonacid Gómez junto a su madre Elvira Del Rosario Gómez Olivares

José Luis ¿No crees que la derrota del Apruebo es también, en cierta medida, la derrota de nuestra memoria y de los derechos humanos?

Indudablemente que sí, es un poco lo que yo alguna vez le dije a Lorena Fries, en el sentido que nosotros, como familiares, estábamos cansados de “las políticas en la medida de lo posible”, no haber educado en DD.HH. Que una elección sea ganada por “el miedo”, es espantoso. En 2022, nos damos cuenta que los desaparecidos y asesinados solo le importan a sus familiares y a un entorno sensible por lo que pasó. Es un golpe a todo el trabajo que se ha estado haciendo, en esta región, la única que no cuenta con un memorial. Y eso se nota en las conversaciones que tenemos con los estudiantes de la UOH, muy receptivos a conocer el pasado, se están entregando historias de asesinados y violaciones a los DD.HH y en eso estamos muy al debe.

¿Como agrupación, cómo conmemoraron el Once?

Yo soy vocero, estamos tomando algunos elementos del pasado como la romería a la tumba de mi padre; hubo, también, algunas marchas por la ciudad, una marcha que la hace el colectivo Otárola. En todas estas actividades siempre somos los mismos, no hay caras nuevas, son casi conmemoraciones de carácter familiar.

El pasado viernes 16 de septiembre se cumplió un año más del asesinato de tu padre, que fue difundido falsamente por el diario local como resultado de su huida de una patrulla de carabineros, cosa que la justicia determinó como falsa. Este próximo año se cumplen 50 años de la conmemoración, ¿qué esperas tú que ocurra a raíz de esa emblemática fecha?

El entonces diputado Esteban Valenzuela junto a Elvira Gómez en la presentación del libro «Luis Almonacid, un luchador en la memoria», el 30 de noviembre de 2007

Se ha cumplido verdad, justicia y se va a cumplir reparación. Desde el punto de vista de la sociedad está como zanjado el tema, pero allí entramos en otro camino que es la memoria. Nada de esas tres condiciones, verdad, justicia y reparación,  te devolverá la experiencia de haber crecido sin tu padre. Uno queda con la sensación de que uno deja de ser solo víctima, y se transforma en una especie de testimonio viviente para que nadie más pueda pasar por este camino, ya que uno tiene que convivir siempre con fantasmas, y eso pasa en todas las familias, de campesinos a intelectuales, de cómo fueron afectadas sus vidas y tienen que aprender a convivir con fantasmas.

En ese sentido, yo hago una campaña donde expongo que el Rancagüino actuó de una manera poco ética, mintiendo, falseando datos, como una especie de Emol local. No tengo certidumbre de que el diario  se haya retractado de esa información, donde difundieron que mi papá huyó, y no como lo determinaron los tribunales de justicia: mi padre fue ejecutado por un piquete de carabineros. Lo segundo, estamos trabajando colectivamente, arquitectos, abogados, CUT, Universidad de O’Higgins, etc. por implementar un memorial, que no solo sea parte del sector que lo sufrió, ya que, si es así, con la campaña anticomunista que se ha hecho en este país, el memorial solo será vandalizado. En esa mesa se ha planteado un edifico que tenga oficinas, biblioteca, y el memorial y su difusión. Que los colegios puedan ir a este espacio. No estamos hablando de sacar una lápida y ponerla en un espacio cerrado, que no pueda ser visitado por estudiantes. Hemos estado trabajando desde abril en esa mesa, donde se ha ido sumando gente de las más diversas indoles, y eso le agrega un valor multidimensional, donde incluso hay un antropólogo, Daniel Rebolledo, que trabajó en la Villa Grimaldi. Eso es lo que más motiva de aquí a los cincuenta años.

Inauguración de placa recordatoria en la Universidad Estatal de O’Higgins

¿Has pensado, cómo habría sido la relación con tu padre si no hubiese sido asesinado?

¡Uf, buena pregunta!(largo silencio). Creo que hubiese sido una relación bien cercana, incluso, tenemos, según mi madre, ciertas compatibilidades que hubiesen provocado que nosotros fuéramos grandes amigos. Pero, al fin de cuentas, esa es una de las respuestas que nunca voy a tener, porque mi padre no está. De cualquier modo, hubiese sido una linda amistad de libros, fútbol, caminatas, más conversación y menos tecnología. Creo que hubiésemos sido grandes compañeros.

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