Editorial

Give peace a chance (Lennon)

Rolando Cárdenas y A.C. Mercado-Harvey

¿Pasaremos agosto? A nivel político, parece que algunos se quedarán en el camino. Esta semana partimos con un escándalo, ya denunciado por este medio hace un año, sobre la corrupci en la Municipalidad de Rancagua, a manos del alcalde Godoy. Edison Ortiz escribió dos artículos al respecto en 2021 y esta semana nos comparte uno nuevo, en el que argumenta la necesidad de una entidad que fiscalice específicamente a los municipios. https://elregionalista.cl/la-urgencia-de-una-contraloria-municipal-rancagua-san-fernando-etc/.

Rancagua ha sido niñ@ símbolo de la corrupción, primero con el ex UDI Eduardo Soto, quien pretende volver a la alcaldía, y ahora con el PS Juan Ramón Godoy. Es de esperar que aparezca alguna cara nueva que entre a renovar y limpiar la inmundicia de la política alcaldicia rancagüina, tal como lo han hecho figuras como Hassler en Santiago, Ríos en Ñuñoa o Ripamonti en Viña. https://elregionalista.cl/la-urgencia-de-una-contraloria-municipal-rancagua-san-fernando-etc/.

Como no todo es local, hemos visto el gran revuelo que causó el allanamiento de la propiedad del expresidente Trump en Estados Unidos. Sobre los numerosos casos judiciales en su contra y este allanamiento en particular nos habla David A. Harvey, en un nuevo artículo donde analiza la situación judicial de Donald Trump. https://elregionalista.cl/donald-trump-en-la-mira-de-la-justicia/.

También, como es costumbre compartir con nuestros lectores artículos de índole cultural, A.C. Mercado-Harvey nos comparte su reseña sobre el libro Niños héroes (2016) de Diego Zúñiga, una muy buena colección de cuentos que reúne las experiencias de niños y jóvenes que fueron protagonistas de las protestas estudiantiles de los 2000. En estos relatos encontramos una interesante radiografía de una sociedad enferma que explica, en parte, el estallido del 18-O. https://elregionalista.cl/cronicas-del-fracaso-ninos-heroes-de-diego-zuniga/.

En nuestro compromiso constante con el proceso constituyente les compartimos dos de cinco entregas de análisis sobre los artículos de la nueva Constitución, realizados por Charles Abello Aguayo y Braulio R. Fernández. https://elregionalista.cl/sobre-una-nueva-constitucion-para-chile/. https://elregionalista.cl/capitulo-ii-derechos-fundamentales-y-garantias/.

Finalmente, les compartimos una actividad especial planificada y realizada por El Regionalista en la Universidad O’Higgins, un conversatorio sobre la descentralización y el poder local en la nueva Constitución con los exconstituyentes Damaris Abarca y Benito Baranda, presentada y moderada por Edison Ortiz y Yasna Araya.

Ahora entremos en la arena política nacional, que ha estado particularmente agitada. La detención de Llaitul, la renuncia de Vega y los cambios en el ejecutivo que se vienen son algunos de los temas que se han tomado la agenda esta semana.

Cambios en el ejecutivo

Que habrá cambio de gabinete nadie lo duda, quizá la discusión puede ser si no era mejor realizarlo previo al plebiscito, solo el resultado nos indicará lo acertado o no de esta decisión del presidente.

Si nos guiamos por lo que dicen la encuestas, que han medido con cierta regularidad a una parte del gabinete, se puede apreciar que los más experimentados tienen la mejor evaluación y que, en particular, son militantes PS: Montes en vivienda, Marcel en Hacienda, Fernández en Defensa y Monsalve en la subsecretaría del Interior. A ese grupo hay que agregar a una figura indiscutida, que todos transversalmente han valorado en su gestión, como es la ministra Vallejos. También, Esteban Valenzuela, de nuestra región, que se ha destacado en Agricultura y que es una figura de un partido nuevo (FRVS), pero también ex Concertación.

Esta semana, además, han destacado dos ministras, la ministra del trabajo Jeannette Jara, quien ha logrado concordar la reforma de las 40 horas con la CUT y la CPC; de hecho, el presidente de este último organismo empresarial, Sutil, manifestó que no se habría imaginado estar participando en la ceremonia de firma de la iniciativa legal. Jara ha mostrado capacidad de diálogo y concordar acuerdos en tiempos que esto no es la norma.

Por otra parte, la ministra Fernández, de Defensa, ha convocado a diferentes parlamentarios que tienen liderazgo en los grupos que apoyan el Rechazo y han concordado el abrir puentes de diálogo, preservar la figura presidencial, cuidando las formas para enfrentar el periodo posplebiscito. También, se habrá conversado sobre el conflicto en la Macrozona Sur. La Moneda ha indicado que esto es iniciativa de la ministra y que ellos no lo habrían solicitado. Versión, por lo demás, bien poco creíble, ya que son temas totalmente de Interior y Segpres.

Claramente, las carteras de Interior y Segpres debieran modificarse, aun cuando no signifique necesariamente que salgan del gabinete. Además, hay ministras sectoriales que tienen una evaluación crítica, como son la ministra de Relaciones Exteriores y la ministra de Salud. Hay, además, ministr@s sectoriales que han pasado totalmente desapercibidos y que, seguramente, serán fusibles para utilizar.

Cuando este gabinete fue nominado se consideró que era un gabinete de campaña para enfrentar el plebiscito, claramente, no se cumplió ese rol y, más bien, lo que se vio fue un equipo con poca experiencia y fiato.

Independientemente del resultado del plebiscito, el próximo gabinete tendrá dos tareas claves: por una parte, tener capacidad de dialogo para acompañar al presidente en la búsqueda de consensos, ya sea para implementar la nueva Constitución en conjunto con el Congreso o para concordar el camino del cambio constitucional, si gana el Rechazo. Por otra parte, el país enfrenta problemas de gran envergadura que ya son estructurales, delincuencia, narcotráfico, migración, inflación, pérdida de productividad y competitividad que, de no enfrentarse con políticas de estado, la misma nueva Constitución terminará dando un poco de lo mismo. Es importante la presentación del ministro Marcel, que ha planteado un camino para mejorar nuestra economía, que ha sido valorada de manera transversal y que escapa a la contingencia del plebiscito.

El ministro de Agricultura, que enfrenta el difícil desafío de la crisis alimentaria que se pronostica, ha estado trabajando con distintos actores para lograr ampliar nuestra producción, incorporar a un actor clave para la producción de alimentos, como es la agricultura familiar campesina, frenar el alza de precios de la canasta básica, entre otras medidas. Eso es lo que se espera pueda realizarse en las demás áreas.

Detención de Llaitul ¿un presente griego?

La noticia que desde el miércoles copa la agenda de los medios es la detención, en Cañete, de Héctor Llaitul. Lo que puede ser visto como una acción positiva que suba los alicaídos bonos de la ministra del Interior. Puede ser una victoria de muy corto plazo, ya que incomoda a la izquierda más dura, consolida a Llaitul en su frente interno y lo proyecta con un liderazgo mayor.

El resultado inmediato fue el acuartelamiento de Carabineros, empresas de locomoción que interrumpieron recorridos, lo mismo que el transporte de carga. Todos los conocedores del conflicto coinciden que la figura de Llaitul se verá fortalecida, sobre todo en los grupos jóvenes más radicalizados, y que el gobierno debe necesariamente mostrar sus cartas para mostrar un camino diferente al de los gobiernos anteriores para resolver el conflicto.

Una primera esquirla es la renuncia de la ministra de Desarrollo Social, Vega, ya que una de sus asesoras llamó a Llaitul el 11 de mayo, para tratar de concordar una reunión, lo que quedó al descubierto por la intervención telefónica que se realizaba al líder de la CAM.

La pregunta es si esto afectará el escenario político, lo cual dependerá de cuanta violencia afecte a la Macrozona Sur. ¿Habrá racionalidad en los actores políticos para mostrar capacidad de entendimiento y de construir consensos, tras los resultados del plebiscito, y enfrentar los problemas que nos afectan como sociedad? Hasta el momento no se ven señales auspiciosas, sino más bien grupos de ambos extremos que tratan de lograr pequeñas ventajas. Son los tiempos convulsos y fragmentados que nos toca vivir.

En 2021, El regionalista tuvo la oportunidad de entrevistar a un ex PDI de la zona de la Araucanía, quien nos advirtió de la delincuencia existente en la Macrozona Sur. Si bien dicha entrevista fue específicamente sobre las plantaciones de marihuana, por parte de grupos mapuche, el problema hoy con el robo de madera es más de lo mismo: delincuencia disfrazada de reivindicación.

Si uno mira cualquier discusión virtual vía Twitter, Facebook o Instagram sobre la detención de Llaitul vemos la dicotomía entre los que creen que es un nuevo montaje de Carabineros y los que piensan que el dirigente mapuche es un terrorista. Claramente, esta dicotomía también está dentro del gobierno, si una asesora de la exministra Jara tuvo conversaciones con Llaitul. El gobierno de Boric tiene que tomar una línea de acción clara e ignorar a la izquierda más extrema que plantea que es todo un montaje y que Llaitul es un pobre angelito.

Nadie niega que el asunto es complejo, que las madereras se han adueñado y profitan de tierras ancestrales, tampoco se puede negar que los mapuche tienen derecho a la restitución de ellas, que es lo que debe hacer Conadi. Sin embargo, la reivindicación no puede ser a cualquier costo. Tampoco se puede justificar la delincuencia a lo Robin Hood. La solución definitiva de este conflicto no es fácil. No es llegar y desalojar a personas que llevan décadas siendo propietarias de tierras que no les pertenecen en realidad. Hay que indemnizarlos, lo mismo que a las víctimas de la violencia, que claman no ser escuchadas por el gobierno.

En definitiva, el gobierno debe tomar medidas claras y precisas, hacerse el sordo a los alaridos de la extrema izquierda y combatir el problema de narcotráfico, tráfico de madera y atentados terroristas de modo resuelto y sin complejos. Al mismo tiempo, debe tener diálogo con los actores locales para la restitución de tierras y las ayudas económicas necesarias a una población indígena empobrecida por la usurpación de territorio en la región más pobre de Chile, como lo es la Araucanía.

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