Club de Campo Coya y Hotel Termas de Cauquenes, dos íconos turísticos desperdiciados

Visión turística de la región de O’Higgins, crónica de un déficit endémico

Por A. C. Mercado-Harvey

Desde hace mucho la Región de O´Higgins sufre de una falta de inversión y mirada a largo plazo en cuanto a su potencial turístico. Si bien la región es conocida por sus viñas, hay muchas más atracciones que no son administradas adecuadamente o son desaprovechadas, como es el caso del Club de Campo Coya. Pese a los mejoramientos en ciudades como Rancagua y Pichilemu, queda muchísimo por hacer para remediar la miopía que ha demostrado tanto la industria privada como el estado de Chile.

Hace más de veinte años trabajé en Sernatur y desde entonces he visto la crónica falta de visión turística en nuestra región. No me refiero solo a la institución estatal, sino también a la industria privada.

En un artículo anterior, Esteban Valenzuela nos paseó por 10 maravillosas atracciones regionales. Esas eran unas pocas, porque hay más, muchas más. El problema es que pocos han tenido la visión de un Carlos Cardoen, quien hizo del Museo de Santa Cruz una joya. De hecho, Santa Cruz es una de las excepciones a la regla, junto a todo el circuito de viñas. Pero la Región de O´Higgins es mucho más que viñas.

Veamos, por ejemplo, un clásico de Machalí: el Club de Campo Coya.

Poca gente sabe que es la segunda cancha de golf más antigua de Chile. Los gringos de la Braden Copper Company sí tuvieron visión al diseñar una cancha de este tipo en medio de la cordillera de los Andes, con una de las vistas más privilegiadas de la zona.

Hace décadas que El Teniente no sabe qué hacer con el Club de Campo, pero al menos en el pasado tenía una administración que hacía lo mínimo: era posible tomar once, comer allí o bañarse en la piscina en los veranos. Si bien estaba reservado a los funcionarios de la empresa estatal, igualmente se podía ir sin estar ligado a la mina.

Para los que fuimos testigos de esos días da pena ver hoy en lo que se ha convertido este club. Pocos saben que su administración está en manos de la Fundación Sewell, cuyo director ejecutivo es Felipe Ravinet de la Fuente. Bajo esa dirección hoy el Club de Campo ha sido residencia sanitaria para pacientes con Covid-19 y la cancha se arrienda para los pocos que saben de su existencia, por un precio mucho menor de lo que se cobra en canchas de Santiago. Cuando no hay golfistas en el césped se puede ver el abandono del lugar, lleno de bostas y de caballos que corren por las canchas con mínima vigilancia. No hay que ser muy observador para concluir que es un desperdicio en términos de su potencial turístico y eso mucho antes de la pandemia.

Siguiendo en la comuna de Machalí están las Termas de Cauquenes, otro hermoso e histórico lugar bastante desperdiciado. Y aunque ha habido diferentes estrategias para atraer turistas de Santiago con promociones de almuerzos y cabalgatas, poco se hace para captar turismo extranjero como lo hacen las viñas. Uno se pregunta ¿por qué no es posible tener termas como en la Araucanía? En esa región hay un circuito de termas que tienen piscinas al aire libre, que ofrecen paquetes turísticos no sólo para los huéspedes del hotel, sino para viajeros que las visitan por el día. No son baratas, pero el entorno lo hace más que valer la pena. El paisaje de montaña del sector de Termas de Cauquenes es igualmente hermoso, además de tener una accesibilidad fantástica en comparación a muchas termas, incluyendo las del Flaco, también en nuestra región. En la actualidad tiene una piscina hermosa, sin embargo, solo la pueden usar los huéspedes. Las tinas con agua termal no tienen ni un quinto del encanto de una piscina al aire libre. Incluso con sus jacuzzis, pero en medio de la naturaleza tendría mucho más turismo.

Esta miopía turística tiene larga data y es extensiva incluso a aquellas industrias que han desarrollado más sus atracciones. Es el caso del circuito de viñas, al cual le hace falta más difusión dentro de la misma región. Como se ha apuntado al turismo extranjero, que antes de la pandemia peregrinaba en masa por los restaurantes, bodegas y hoteles del sector, se dejó de lado la difusión intrarregional. Algo de eso ha tenido que cambiar forzosamente debido a la falta de turista foráneo, pero así todo, la mayoría de los turistas son santiaguinos.

La Región de O’Higgins tiene una ubicación privilegiada, a una hora al sur de Santiago, lo que hace su accesibilidad muy fácil tanto para el turista santiaguino como para el extranjero que llega a la capital. El punto es que el potencial es enorme y la visión es poca y rara vez a largo plazo. Esperemos que esta pandemia que ha sacado de la ecuación al turismo desde el exterior sirva para que los empresarios del rubro vean este potencial interno y las autoridades entiendan que este es un rubro en el que hay que invertir.

Dentro de este recorrido regional, es importante reconocer que Rancagua ha avanzado algo en ese aspecto con el Museo, la iglesia de la Merced, los arreglos de la calle Estado (hoy con un segmento en obras que se ha prolongado por meses) y la Casa de la Cultura. Sin embargo, queda mucho por hacer. Lo mismo va para Pichilemu que ganó enormemente con la reparación del Palacio Ross y el parque. Aún así falta pavimentar y mejorar la infraestructura.

Queda mucho por hacer y mejorar, y para que ello ocurra debe haber alianzas del sector público y privado, planes estratégicos y mucha más difusión. La Región de O’Higgins tiene una ubicación privilegiada, a una hora al sur de Santiago, lo que hace su accesibilidad muy fácil tanto para el turista santiaguino como para el extranjero que llega a la capital. Nunca deja de alegrarme cuando paseo a mis familiares norteamericanos o a mis amigos de otros países latinoamericanos que me dicen lo hermoso que es el entorno donde vivo. El punto es que el potencial es enorme y la visión es poca y rara vez a largo plazo. Esperemos que esta pandemia que ha sacado de la ecuación al turismo desde el exterior sirva para que los empresarios del rubro vean este potencial interno y las autoridades entiendan que este es un rubro en el que hay que invertir porque el potencial de ganancia es enorme.

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1 comentario en “Club de Campo Coya y Hotel Termas de Cauquenes, dos íconos turísticos desperdiciados”

  1. ¡Toda la razón! No soy Natal de la región pero hace 4 años que me vine a vivir a ella dado que me enamoré de su entorno. Hay tanto por conocer y deslumbrarse, pero la información que se consigue en cuanto a lo turística es siempre la misma. De hecho hay muchas bellezas que he conocido más por el boca boca o pequeñas agencias de turismos que por difusión oficial. Las cascadas de tres chorrillos es una de ellas

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