Escenario político actual, ¿antesala de un desfonde?

Triquiñuelas para obtener patrocinios de candidatos, fórmulas de última hora para elegir representantes en la carrera presidencial, mayoría de candidatos outsiders, candidato oficialista que se vende como versión edulcorada para conquistar el centro. De todo estamos viendo en estos días. ¿Será el anuncio de un desfonde que no promete nada bueno para el período presidencial que se iniciará en marzo próximo?

Por Edison Ortiz

Rodrigo Rojas, más conocido como “el pelao Vade”, quien se hizo famoso durante las protestas del estallido, acaba de abandonar la Lista del Pueblo, conducta que emuló Rafael Montecinos, cofundador, Fabiola Campillay y otros 15 integrantes del movimiento que resultó una sorpresa en la elección de constituyentes el pasado 16 de mayo.

Con epicentro en la Lista del Pueblo se suman un escándalo y una sospecha.

A las firmas falsas notariales, hecho que dejó fuera de carrera a su aspirante Diego Ancalao, se añadió la duda planteada por Cristián Cuevas, defenestrado precandidato presidencial de esa agrupación, sobre una posible infiltración en sus filas, de la mano de Mauricio Menéndez, uno de sus líderes: “él estuvo en Cuba estudiando cine, se fue a Caracas, grabó a la oposición a Maduro, luego pasa por Colombia y llega a Chile el 19 de octubre … Qué puedo pensar yo cuando, empiezo a averiguar, y una de las voceras es patrocinada por la misma agencia de Guaidó… Cuando un proyecto crece, logra tener el éxito que tuvo, sin duda la inteligencia funciona”.

El fetiche de los independientes

La historia ya está contada: los partidos frescos de centroizquierda con miles de militantes activos y mucho debate, a lo largo de la transición danzaron al ritmo de la burocracia y la oligarquía, reduciéndose a sus presidentes durante la administración Bachelet 1. Sus presidentes -los críticos les llamábamos “la junta”- y sus reuniones semanales en La Moneda eran la única expresión partidaria de una autocracia de la cual, Escalona y el PS fueron su emblema y blasón. La cooptación por parte del empresariado se tradujo en políticas públicas diseñadas bajo la ley del embudo con lo ancho para los poderosos y lo angosto para la gente.

Eso hizo posible la irrupción de nuevos liderazgos políticos, muchos de ellos provenientes, primero, del mundo estudiantil, luego del social y por último de la propia calle, en particular a partir del 18/O.

Nacieron colectividades nuevas como Revolución Democrática (RD), Izquierda Autónoma (IA), fragmentadas y multiplicadas después en un sinnúmero de agrupaciones, en lo que Libio Pérez a inicios de los 90’, llamó “los partidos taxi”: en sus asientos cabían todos sus dirigentes y militantes.

El fenómeno de la proliferación de independientes que fueron militantes, se expresó en la elección de convencionales con la Lista del Pueblo -hoy en plena crisis- como su manifestación máxima. Y se agrega el rechazo a más de 226 candidaturas al Parlamento en que hay de todo un poco: falta de pulcritud del Servel en la revisión, así como inconsistencia de los propios partidos y bloques en las inscripciones.

No es un dato menor que una parte significativa del electorado, en un sistema con “inscripción automática y voto voluntario”, cuando sufraga lo hace por pura emotividad y marca como lo hizo un par de amigos, por el primero de la lista, aunque sin saber siquiera de quien se trata. O como otro conocido quien, en gobernadores, junto con su pareja, sufragó así: “lo conozco, lo conozco, lo conozco, este no; por él voto entonces”, arrepintiéndose al día siguiente de lo que hizo.

Otros ingredientes de la crisis

En Unidad Constituyente, con candidaturas que al inicio subían y bajaban como si estuvieran en una montaña rusa –Rincón, Insulza, Elizalde, Muñoz, por ejemplo-, luego de la aparición por secretaria de Narváez y Provoste decide realizar una consulta (en medio de la tormenta) que no sólo fue un fracaso, sino que llevó a la vieja coalición de centroizquierda a la irrelevancia.

Y Chilevamos – hoy Chile Podemos Más cuya falta de ideas y contenidos lo han transformado en un mero slogan publicitario- confirma la tendencia con una coalición desarticulada y un aspirante que es pura espuma. El símil de la Lista del Pueblo, pero en el voto oficialista.

La carrera presidencial es el reflejo de lo descrito: abundan los outsider con seis de siete candidatos pertenecientes a partidos taxi lo que hace preguntarnos cuál es la real motivación que los inspira para una aventura en la que varios de ellos lograrán menos votos que los patrocinios que reunieron.

Las anteriores son buenas fotografías de cómo está destruida nuestra esfera pública y nuestro sistema de partidos en este fin de ciclo.

Por cierto, los partidos tradicionales tienen bien merecido el desafecto por hacer caso omiso a las advertencias de los electores, aunque el caudillismo y el individualismo actuales – la política plagada de puros proyectos personales –, tampoco han resultado ser la solución a esa crisis.

En relación con propuestas para enfrentar el paisaje, los programas de los/las candidatos/as a La Moneda guardan silencio. No hay referencias relevantes a cómo mejorarán la calidad de sus colectividades, el reclutamiento y preparación de sus militantes que luego ocuparán cargos en el Estado. Tampoco, si habrá una profunda reforma al Servel que no sólo termine con el cuoteo en su composición sino que, además, le coloque dientes a un león que no los tiene. O cómo ponerle atajo a la proliferación de candidaturas independientes, símbolo del triunfo neoliberal que no sólo se ha transformado en complicación para los votantes, sino que en una forma de ganarse la vida.

Epílogo: un país quebrado, con vista al mar

Nuestra crisis estructural, también se supera con colectividades, viejas y nuevas, que más allá de sus discursos rimbombantes (y a veces eufóricos), expliciten medidas no solo económicas, ambientales, de género, o de derechos sociales, sino que se hagan cargo que la actividad política y los partidos en los que participan, requieren, urgentemente, una reforma profunda. De lo contrario, el/la próximo/a presidente corre el serio riesgo de ser una golondrina que no haga verano, más si se encontrará con un país quebrado financieramente y con sobre expectativas ciudadanas.

En ese dilema estamos.

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1 comentario en “Escenario político actual, ¿antesala de un desfonde?”

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