Constituyente: “El último gol gana todo”

Si nos ganan el partido en el último gol con la opción rechazo en el plebiscito de salida, gana la derecha dura, gana Pinochet, gana Guzmán… pierde Chile.

Por Nicolás Núñez, convencional distrito 16

¿Qué te queda como colación política cuando pierdes todo? ¿Qué te resta cuando pierdes el gobierno, tu aprobación casi no marca, cuando declaras una guerra y la pierdes? ¿Cuando te espera un helicóptero para huir del país? ¿Cuando pierdes un plebiscito con un 80% de aprobación ciudadana para una nueva constitución? ¿Cuando tus diputados y senadores te dan la espalda? ¿Cuando el tribunal constitucional, tu más fiel alfil por la derecha, te cierra la puerta en la cara y te dice que tu acción es inadmisible? ¿Cuando no puedes frenar los retiros del 10% y, embestida tras embestida, te vas quedando solo, en La Moneda, deambulando en el limbo entre el primer y segundo piso?

Bombardeamos democráticamente el sistema y le estamos dando una salida institucional a Chile, pero nuestras democráticas bombas no son menos estridentes ni dejan menos solo, adolorido, en el suelo y en escombros al sector más duro de la derecha que como lo hicieron los aviones con La Moneda y todo un país aquel 11 de septiembre. ¿La diferencia? Morir con hidalguía o dando manotazos, echando mano hasta el último recurso. Nos olvidamos del quinto poder del estado, ese controlado por las lucas, por el sector duro y anquilosado de la derecha; nos olvidamos de los medios hegemónicos y centralistas.

Si nos ganan el partido en el último gol con la opción rechazo en el plebiscito de salida, gana la derecha dura, gana Pinochet, gana Guzmán… pierde Chile. Un señor de fruncido ceño y manos duras una vez me dijo: “yo no entiendo mucho, pero si a la derecha no le gusta quiere decir que es bueno pa Chile”.

La Convención se puede transformar en una pichanga de barrio injusta, porque la vida es injusta. Estamos delimitando la cancha, pusimos las mochilas marcando el arco, todo es cancha, solo se cobra la falta si es muy grosera o alguien está sangrando, no hay árbitro, el partido se acaba si ambos equipos están muy cansados y no importa si vas ganando 3-0, 5-0 u 80%-20%… último gol gana todo. Si nos ganan el partido en el último gol con la opción rechazo en el plebiscito de salida, gana la derecha dura, gana Pinochet, gana Guzmán… pierde Chile. Un señor de fruncido ceño y manos duras una vez me dijo: “yo no entiendo mucho, pero si a la derecha no le gusta quiere decir que es bueno pa Chile”.

Tocando las teclas adecuadas, en tiempo y forma, de las armonías de la política y el dinero, se puede dar un enfoque y ángulo a la imagen de la Convención Constitucional desde las antiguas cámaras de los canales, movidos por empresarios con intereses comprometidos. Y se puede incidir en la opinión pública para que ganen los pocos de siempre, los privilegiados del 1%, el poder de la propaganda, el triunfo de Goebbels.  

Mea culpa

Pero hagamos un mea culpa, peguémonos con una piedra en los dientes, por apurarnos en beatificar y volver santo lo que es per se sacrílego y pagano. Porque el pueblo ávido de santos consagrados en los altares de la moral, de donde desalojó a los políticos, cometió / cometimos errores en nuestra ansiedad moral y pusimos a los impugnadores en los pedestales en los que ni siquiera nosotros podemos estar.

Porque le vimos la calva a la muerte, escuálida y andrógina, caminando errática y confundida entre los gases y guanacos, porque vimos el verde olivo salpicado de sangre en cada lumazo, porque vimos catéteres entre los tatuajes del cancerígeno Pelao Vade, le creímos y fracasamos.

¿En qué fallamos? En que la respuesta estuvo siempre ahí frente a nuestros ojos, pero no la quisimos ver, el pueblo… un Chile verdaderamente representado en su pueblo contiene como reflejo en la Convención no sólo sus virtudes sino también sus defectos y el pueblo está lejos de ser prístino y pulcro, porque no tenemos educación sexual, porque no tenemos educación emocional, porque no tenemos oportunidades, recursos, equidad, salud y, muy pronto, no tendremos ni agua ni aire limpio.

El pueblo es líquido e inorgánico, es autoconvocado, es hermoso, romántico y sabio pero no está libre de pecado. Yo llamo al que lo esté a tirar la primera piedra.

Mientras los más puristas se pierden en discursos sofistas y grandilocuentes, nosotros seguiremos trabajando y construyendo un nuevo Chile y en el proceso tenemos que padecer, ciertamente, los tantos males y vicios del antiguo Chile aún vigente.

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2 comentarios en “Constituyente: “El último gol gana todo””

  1. Muy de acuerdo Nicolás y se van a encontrar con muchas más, pero se empezó le lucha y hay que terminarla aunque sea a tropezones allí estaremos para lo que sea cuenten con mi apoyo.

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