Lía, mujer pionera tras el alma de Chile

Una prolífica vida de búsqueda matizada por el folclore, el exilio, el arte popular, la cerámica, la gestión cultural y el activismo social y medioambiental son el sello de Myria Lía Lazo Bravo, mujer de fuego y mar que, a una edad de retiro para much@s, tiene mucho paño que cortar en Pichilemu, donde vive hace más de 20 años.

Por Flor Ilic

Sentarse a conversar con Lía es siempre un viaje profundo. Su mente ágil y aguda obliga a reflexionar de manera crítica sobre nuestra existencia en este mundo. Directa, sin pelos en la lengua, dice lo que piensa, y hace lo que se propone con un sello único cargado de responsabilidad social, comunitaria, ambiental, entregando su fantástica experiencia de vida a los que tienen la fortuna de encontrarse en su camino.

Se emociona al hablar de sus orígenes, recuerda a sus abuelos y a sus padres y se le quiebra la voz porque ve en ellos los grandes fundamentos de la vida, la simpleza de una enseñanza basada en la justicia social, personas visionarias que le entregaron cariño, amor, sabiduría y consecuencia. Con ellos vivió rodeada de gallinas en plena ciudad.

Un día conoció a Margot Loyola, a quien Lía admiraba y escuchaba en la radio. Luego de entrevistarla para su conjunto del Colegio Darío Salas, iniciaron una amistad que perduró por siempre. Margot fue su maestra de música y fue integrante fundadora del conjunto Palomar. La acompañó en sus recorridos por distintos rincones de Chile a recopilar, siempre observando los detalles de las costumbres de cada lugar. Así conoció a Carlos Isamitt, pintor y músico premio nacional de arte, el primero en estudiar la cultura mapuche y quien llevaba a Margot Loyola a reducciones para compenetrarse con sus costumbres y su manera de crear música. Margot venía del conservatorio, dónde había sido alumna de la soprano Blanca Hauser pero su búsqueda estaba en el folclore, en la cultura popular, en el vivir campesino, en su amor al pueblo.

Lía conoció también a Violeta Parra cuando estaba hospitalizada en el San Juan de Dios. Llegó a entrevistarla, armada con un ramo de flores, para su amado colegio Darío Salas y luego, iba a visitarla a La Reina, cuando aún no empezaba con la carpa, y a la Feria Artesanal del Parque Forestal, o la encontraba en los seminarios sobre folclore que se hacían en la Escuela de Derecho de la Chile en los que participaban notables como Gastón Soublette y Oreste Plath. En uno de esos encuentros inolvidables, Violeta se quedó con el pañuelo de cueca de Lía.

Ceramista en Europa

Involucrada en las organizaciones sociales desde el liceo con el gobierno estudiantil, a los 28 años se fue a Italia con su marido y sus dos hijos al inicio de la dictadura militar, volviendo el año 89 a Chile. En Roma sostuvo amistad con muchos otros exiliados como los músicos de Inti Illimani, Charo Jofré, Hugo Arévalo, José de Roca, Nemesio Antúnez, entre otros. Fue en Italia donde aprendió el oficio de la cerámica, en la Escuela de Faenza, transformándose en una artista con exposiciones en distintas salas de Italia, oficio y arte que la llevan a recordar cómo jugaba de niña con sus primas a orillas del río Maule, en la Estación Infiernillo, creando figuras con el sedimento gredoso. (Curiosa coincidencia con el barrio Infiernillo de Pichilemu; nació en una calle que se llamaba Paredones y así, en su vida, se suman muchas otras relaciones de nombres que se asocian al lugar en el que ha vivido los últimos 20 años).

Con el amor de su vida, a quien conocía desde sexta preparatoria, vivió un camino inesperado en un contexto difícil. En Roma, pudieron vivir como familia, logrando equilibrar el trabajo arduo de camarera en un hotel con paseos familiares a exposiciones y museos, donde pudo encontrarse con obras originales que alguna vez había visto a través de las postales y fotografías traídas por su padre de su estadía en Estados Unidos. Realizó una sola visita a su familia el año 82 en un viaje en el que, de su recorrido por Pomaire y Quinchamalí, llevó piezas al Museo Internacional de Cerámica de Faenza. Piezas de Quinchamalí en las que descubrió que la técnica de la greda negra es la misma de los etruscos y griegos, por la reacción química del óxido férrico que pasa a óxido ferroso.

Pionera medioambiental

Muchas cosas las aprendió de busquilla.

Una y otra vez vuelve a su infancia a revivir recuerdos. Cuenta sobre su abuelo Domingo, cariñoso pero a la vez maldito; recuerda la dignidad de su abuela analfabeta que sufrió de sus maltratos pero que fue capaz de dejarlo, para mostrarle con el ejemplo a sus hijas y nietas que una mujer no puede ser violentada. Parte de su historia es hoy el estandarte de Lía: su feminismo, previo a los movimientos actuales, son enseñanzas que lleva grabadas.

Poco después de su regreso, en el año 1991 compró un terreno en Pichilemu. Ocho años más tarde ya habitaba la casa en la que vive hasta la actualidad, transformándose en un referente local por su trabajo con las organizaciones sociales, juntas de vecinos, movimientos ciudadanos, con sus enseñanzas generosas a través de talleres ecológicos y artísticos. Lía fue pionera en el activismo medioambiental, convocó la primera organización medioambiental de Pichilemu, el “Comité Ecológico y de Adelanto de Pichilemu”, reciclando, haciendo lombricultura y compostaje. Trabajó en los barrios dirigiendo la Junta de Vecinos de Playa Hermosa, un club de adultos mayores, un grupo agro ecológico y en la agrupación de Huertos y Jardines, enseñando la importancia de que cada casa tenga su propia huerta sustentable y saludable. Ha entregado estos conocimientos al mundo con los talleres virtuales que realiza a través del centro Cultural Agustín Ross, alcanzando audiencias de 13 paises de Europa y América. También la vemos entre cacerolazos y profundas conversaciones del movimiento ciudadano de Pichilemu, siempre aprendiendo y compartiendo su historias, reflexiones y mirada crítica. Nunca miente porque su mamá le enseñó que al mentiroso siempre lo pillan, así que mejor asumir. Habla con amor de su mami con quién vivió en distintas etapas de su vida y quién terminaría sus días en Pichilemu. 

Recuperar el alma de Chile

Hoy, terminando sus 77 años, reflexiona finalmente sobre la realidad de nuestro país; “hay que mirar el pasado y ver lo que tuvimos y ha sido usurpado”, dice, “el Estado tuvo fábricas de todo, telas, calzado, Madeco, ahora se sacan las materias primas extirpando el territorio, privatizando el agua, correos, y tantas empresas del estado, la educación fue destruida y hoy deberíamos tener eso y más porque somos un país muy rico, pero nuestros records hoy son en obesidad, y los éxitos son del mundo privado, que no bajan a la sociedad. Se debe recuperar el alma de Chile, para eso se debe educar al pueblo, hacer más intercambio de saberes”.

Se queda con la sensación de que pudo entusiasmar más a los adultos mayores a entregar sus conocimientos y experiencias de vida, siente que falta compromiso, que es necesario fortalecer las organizaciones sociales en su rol comunitario.

Pero, incansable y optimista, sigue trabajando en su huerto, recuperando semillas de choclo con grano pinto, plantas nativas y creando nuevos espacios para seguir entregando sus fabulosas historias y exigiendo a las nuevas generaciones consecuencia y compromiso por el nuevo Chile.

DEL VELLÓN Y DEL CUARZO

Amigas, compañeras
abriguémonos con manto de lana
y apropiémonos de la humildad
y calidez de su vellón;
para extender nuestros brazos
y juntas continuemos nuestro andar.
Fundámonos en un abrazo
fraterno y sincero,
para compartir cariño y experiencia,
protección y respeto.
Compañera, si es necesario,
protégete con malla y escudo de cuarzo
que detenga la mano
que se alza para intimidar y agredir,
y que junto a la voz que te descalifica,
juzga y ofende,
resbalen, sin mortificarte,
úsalos para frenar chantaje e injusticia,
intolerancia y humillación,
insulto y amenaza.
Y, no serás solo un individuo,
una persona de sexo femenino
serás libre, valiente y solidaria,
¡Serás una mujer!

Lía Lazo Bravo, Pichilemu 2016

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4 comentarios en “Lía, mujer pionera tras el alma de Chile”

  1. Roberto Alejandro Cabrera Silva

    Lía querida que bello reconocimiento a tu vida…eres grande…me enorgullece haber sido parte de tu historia. Te quiero mucho…y sigue creciendo con tus enseñanzas. Un abrazo grande de tu «queso».

  2. Me siento muy engrandecido haber colaborado con ella a pesar de no tener los mismos sentidos políticos ,que no dejo se ser un gran placer de trabajar en lo comunitario como fue en la jjvv de Playa Hermosa Pichilemu y que seguiría realizando ganosamente ‘ grandiosa mujer’

  3. Patricio Herrera Cortés

    El día 13 del actual llegan Pichilemu tres convencionales. No sé si será posible incluir unas palabritas de Lía en la asamblea. Es lejos el humano con mayor currículum de la zona y sería bueno escuchar su opinion sobre el momento histórico que estamos viviendo. Atte. Patricio Herrera COSOC.

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