Ahogados en basura

Los vertederos y microbasurales ilegales se acercan a los 300 en nuestra región y las previsiones apuntan al incremento en la generación de basura en nuestra región y en todos los puntos del globo. En tanto, la gestión de municipios avanza lento y el gobierno regional aún no informa las acciones que adoptará en un asunto en el que tiene competencias.

Por Claudio Urtubia Cornejo

¿Qué hago con ese colchón antiguo que he intentado regalar, pero nadie quiere? ¿Adonde llevo los escombros del piso del baño que remodelé? Son interrogantes parecidas a las que se hace la constructora que está levantando un edificio, aunque la diferencia es el volumen: en este caso, serán toneladas de residuos de construcción o demolición, en jerga técnica RCD, para cuyo acopio hay escasos sitios.

Unos y otros, constructoras y dueños de casa, buscan soluciones que están penosamente a la vista: centenares de sitios utilizados como microbasurales o vertederos que envilecen el paisaje, golpean a la vista y se transforman en habituales en el entorno de barrios y ciudades.

Sólo en nuestra región, un diagnóstico publicado en enero de este año por Felipe Ossio y Javier Faúndez de la Escuela de Construcción de la P. Universidad Católica registra 261 de estos sitios en bordes de carreteras y ríos, terrenos eriazos, predios fiscales. La situación reproduce una mala tendencia que prolifera: manos anónimas que aprovechan botaderos improvisados para dejar basura doméstica. Y replica el modelo de “zonas de sacrificio”, aunque a escala menor: las comunas o barrios donde abundan las construcciones, por ejemplo, la conurbación Rancagua-Machalí, escasamente son receptoras de residuos, rol que sí cumplen áreas más pobres.

La cifra de 261 microbasurales o vertederos ya sabemos que va cambiando y, en todo caso, pueden ser más pero nunca menos. Por ejemplo, en ese diagnóstico Pichilemu aparece sin botaderos ilegales, pero la municipalidad de la capital de C. Caro nos confirmó que regularmente deben despejar microbasurales con presencia de residuos de construcción.

Para profundizar en el problema de microbasurales y vertederos ilegales revise en:

“Diagnóstico Nacional de Sitios de Disposición Ilegal de Residuos” de Felipe Ossio y Javier Faúndez de Cyma Lab en este link

“Políticas municipales estandarizadas para el manejo sustentable de residuos de construcción y demolición” de Felipe Ossio, Juan Molina-Ramírez, Homero Larraín y Cristián Schmitt en https://politicaspublicas.uc.cl/publicacion/concurso-de-politicas-publicas-2/propuestas-para-chile-2019/capitulo-ix-politicas-municipales-estandarizadas-para-el-manejo-sustentable-de-residuos-de-construccion-y-demolicion/

What a waste 2.0: a G lobal Snapshot of Solid Waste Magement to 2050; World Bank Group. Informe del Banco Mundial sobre manejo de residuos a 2050 en https://openknowledge.worldbank.org/handle/10986/30317

Aumenta basura y se estanca la gestión

¿Por qué han aumentado los microbasurales?

Primero, porque estamos en un país de renta media, cuyo desarrollo económico dispara las construcciones nuevas y las remodelaciones, y acelera la renovación de enseres domésticos. Después de México, Chile es el segundo país de Latinoamérica en la producción de residuos, con 1,5 kg diarios por habitante.

Luego, la industria de la construcción se organiza en torno a una economía lineal, muy lejos de los requerimientos de sustentabilidad que avanzan en muchos países. Es decir, se extraen materias primas, se elaboran materiales y productos, luego se construye y finalmente se desecha. El resultado del ciclo es una alta pérdida de recursos naturales y materias primas, asociada a una generación elevada de RCD.

El origen del problema también se encuentra en el marco regulatorio: seis decretos, dos resoluciones, dos decretos con fuerza de ley, dos normas técnicas y una ley, que suman un total de trece instrumentos relacionados con la gestión de residuos de construcción y demolición, lo cual dificulta el conocimiento del marco normativo, y resta fuerza a la fiscalización.

En el ámbito de las competencias de los entes del Estado, la novedad de los últimos meses es el rol que le cabrá al Gobierno Regional en este tema. En su artículo 17, la ley 19175 sobre Gobierno y Administración Regional entrega a esta instancia la tarea de generar el plan regional de Ordenamiento Territorial, el que debe incluir condiciones de localización para la disposición de los distintos tipos de residuos y sus sistemas de tratamientos. Al cierre de nuestra edición, el área de Ordenamiento Territorial del Gobierno Regional no había contestado a nuestras consultas sobre el tema.

Lentitud de los actores

El problema de microbasurales y vertederos ilegales no sólo impacta en el paisaje. Sus efectos más graves son la contaminación del suelo, el aire, las aguas superficiales y las aguas subterráneas, porque los residuos se disuelven al contactar con aguas lluvias, con el subsiguiente daño al entorno natural y ecosistemas. Además, los habitantes de localidades aledañas sufren un deterioro en su calidad de vida y en el valor de sus propiedades.

Según el Banco Mundial, a menos que se adopten medidas radicales, reflejadas en nuevas conductas e inversión de la comunidad, del mundo público y privado, el problema irá a más. Hacia 2050, habrá un 60% más de generación de basura y las cifras de reciclaje hoy en Latinoamérica son mínimas: sólo un 4,5%. Si esa cifra es decepcionante, miremos nuestro país. En la Región Metropolitana, que podríamos suponer puntera en este tema, el reciclaje se reduce apenas a un uno por ciento, con 10 comunas que no tienen ningún tipo de reciclaje, según el arquitecto Nicolás Valenzuela.

Los gobiernos locales son un nudo central para la gestión de residuos. Y todo indica que muchos municipios tienen planes con el fin de obtener certificación ambiental, pero la gestión real de residuos está lejos de ser una apuesta sistemática. Sólo como ejemplo, los sitios web de las municipalidades de San Fernando y Rancagua no dan información precisa sobre calendario de retiro de enseres domésticos en desuso ni cómo proceder respecto de desechos de construcción. Esto, pese a que Rancagua es el único municipio de la región que dispone de tres puntos de acopio de esos materiales. Otro dato relevante: a nivel nacional, sólo un 10% de los municipios tienen presupuesto para hacer este tipo de gestión de residuos y la mayor parte de los que cuentan con programas, no tienen indicadores de medición de avance.

En la industria de la construcción, hace falta rediseñar las acciones para reducir el impacto de los residuos. Si hoy se aplican materiales de construcción y se desecha sin más, los expertos recomiendan atender una jerarquía de acciones que parte por prevenir el uso inadecuado de recursos, lo que implica modificar el diseño de procesos constructivos. Los pasos siguientes son reutilización, reciclaje y valorización energética de residuos. En estas etapas, es clave la existencia de una industria del reciclaje y centros de acopio de RCD. En nuestra región, sólo Rancagua tiene tres de estos centros los que, según el Banco Mundial, requieren una alta inversión. A nivel nacional, esto se refleja en que 7 de las 15 regiones no cuentan con centros de este tipo.

Propuestas de solución

Como el problema es grave, hay propuestas que surgen desde expertos nacionales. Felipe Ossio, Juan Molina-Ramírez, Homero Larraín y Cristián Schmitt de la P. Universidad Católica propusieron varias medidas, entre las que destacamos:

  • Fondo regional de gestión de residuos de construcción con aportes de todas las comunas y financiado con ingresos de permisos de edificación y recepción de obras.
  • Empresas constructoras deberán estimar volumen de generación de residuos en permisos de edificación.
  • Comprometer a empresas constructoras en la gestión de puntos verdes para sus residuos y abiertos a la comunidad.
  • Especialmente en comunas receptoras de residuos ilegales, fiscalización de transporte de desechos.
  • Gestión rigurosa en proyectos municipales según norma de residuos de construcción.

Muchos municipios tienen planes con el fin de obtener certificación ambiental, pero la gestión real de residuos está lejos de ser una apuesta sistemática.

Con todo lo dicho, no se resolverá el problema, porque hace falta poco para darse cuenta que en los vertederos y microbasurales ilegales hay también basura doméstica. La pregunta, entonces, es cómo gestionar el compromiso de la comunidad con el espacio público, carreteras, bordes de río, vía férrea, entorno de puentes. Es una responsabilidad clave ya no sólo para el gobierno regional y local, sino que también para las familias, organizaciones comunitarias y centros educativos.

Sitios ilegales de disposición de Residuos de Construcción y Demolición (RCD) en la región, según estudio de Ossio y Faúndez:

ComunaCantidad 
Rancagua62
Rengo38
Machalí21
Palmilla16
San Vicente14
Chimbarongo13
San Fdo.12
Codegua11
Olivar10
Paredones8
Santa Cruz7
La Estrella7
Marchigue7
Coinco6
Peumo5
Doñihue4
Coltauco4
Navidad4
Malloa3
Chépica3
Mostazal2
Requínoa2
Peralillo1
Litueche1
Graneros0
Nancagua0
Lolol0
Pumanque0
Pichilemu0
Las CabrasSin datos
PichideguaSin datos
QuintaSin datos
PlacillaSin datos
TOTAL261

Las fotos que acompañan este reportaje son de microbasurales en las riberas de los ríos Cachapoal (ruta Colinas Verdes), Tinguiririca y Antivero; de la periferia de Pichilemu; de sector Las Rosas de Machalí y de la ruta a Doñihue desde Rancagua, a la altura de Río Loco.

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