La fiesta del arándano de Pailimo: un viaje al Chile campesino profundo

En esta crónica Edison Ortiz, con la colaboración gráfica de Nazario Garay, nos cuenta sobre esta tradicional y poco conocida fiesta campesina de la VI región: la fiesta del arándano de Pailimo, localidad próxima a Pichilemu. Además, nos comparten recetas que nuestr@s lector@s pueden disfrutar en sus hogares.

Edison Ortiz y Nazario Garay

El Regionalista fue invitado a esta tradicional festividad campesina que se realiza el segundo fin de semana del mes de enero de cada año en el “bosque escondido”. El sábado recién pasado iniciamos el viaje a media mañana desde Rancagua y llegamos a la hora del almuerzo al sitio donde se realizaba la celebración. Luego de salirnos de la ruta H-90, 30 minutos antes de llegar a Pichilemu, justo cuando el camino hacia el balneario se pone cuesta arriba, un letrero caminero nos indica que Pailimo está a la derecha.

A lo lejos, bordeando suaves lomas, la presencia de más de un centenar de vehículos estacionados en un potrero nos anuncia que allí se está realizando la actividad. Llegamos en la hora álgida de la fiesta, cuando está en su apogeo la primera parte de la trilla a yegua suelta y las colleras de jinetes muestran toda su capacidad en el manejo de sus pingos, detrás de los potrillos salvajes, cuyas pisadas van bajando continuamente las gavillas de trigo hasta aplanarlas por completo.

Desde la entrada al recinto se escuchan las cantoras populares. Ellas son recopiladoras de las tradiciones y música campesina, como Edith Carrasco, quien vino desde Rengo y Nancy Estrada, oriunda de Pumanque, que recorren el mundo rural con ocasión de este tipo de celebraciones. El espectáculo musical transcurría en dos escenarios, donde fueron rotando su actuar y era grato al oído volver a escuchar estribillos de canciones populares, como algunas inmortalizadas por Violeta Parra y que oíamos cuando niños en boca de nuestras abuelas. La picardía es un dato no menor en sus intervenciones y en su interacción con el público, propio del mundo campesino chileno.

Abundaban las ofertas de postres, helados, kúchenes, ponches, mistelas y licores, cuyo ingrediente principal es su majestad el arándano. Pero no todo es esta singular fruta. También se pudo disfrutar de asado de cordero, con papas y ensalada chilena, de una deliciosa cazuela de campo, especialmente preparada para la ocasión, de humitas, pastel de choclos, empanadas y churrascas. Había una amplia variedad gastronómica a elegir, hasta cansarse de tanto comer.

Luego del almuerzo, un rico postre de arándano con quinoa, para completar la gula con un bajativo de licor de arándano que ofrece la señora Prosperina. Enseguida se reanimaron las cantoras y con ellas, también, las cuecas mientras las potrancas no domadas, el capataz y los jinetes, se preparaban para cumplir cada cual su rol, en la segunda patita de la trilla a yegua suelta.

Después de disfrutar de los “uyuyuy” rimbombantes, que vociferaban los jinetes mientras iban tras los animales salvajes, es tiempo de recorrer por última vez aquellos locales que más nos entusiasmaron y proveerse de un rico licor de arándano, de maqui y de unas buenas churrascas, para retornar a la capital regional. Nos relataron, luego, que la fiesta, a la cual asistieron más de mil personas, duró hasta aproximadamente las 3 de la mañana, hora hasta la que pudieron resistir los más valientes.

Una fiesta de exportación 

Si bien a esta versión – la novena, ya que no se pudo realizar por la pandemia en 2020 ,2021 y 2022 -asistió la mayor cantidad de público y se vendieron casi todos los productos que se ofrecían. Lo cierto es que es de un entorno básicamente familiar, en que la buena nueva se corre de boca en boca y son sobre todo visitantes del secano costero los que llegan a tener conocimiento de ella. En ese sentido, la calidad de la fiesta requiere más publicidad y promoción a nivel regional, incluso nacional para que más chilen@s puedan acceder a ella y conocerla en todas sus dimensiones. Al mismo tiempo, se hace necesario un gran stand que se ubique en el acceso al recinto, que evidencie el sentido de la fiesta: el arándano, en que estén expuestos todos los productos que se pueden derivar de esta singular fruta, cuyo origen geográfico está aún sin aclararse.

Recetas de la fiesta costumbrista

Aquí les compartimos algunas de las recetas de los platos que se sirvieron durante este evento campestre. L@s invitam@s a probarlas y disfrutar en casa algo del sabor del campo de nuestra región.

Cazuela de ave de campo

-6 tutos de pollo

-1 cebolla

-2 dientes Ajo

-2 zanahorias

-6 papas

-300 grs. de zapallo

-0,5 taza de porotos verdes

-0,5 taza de arroz

-1 taza de cilantro.

-3 cucharadas de aceite.

(Chef Raúl Paredes)

Ponche de Arándano

-Cocer ½ kilo de Arándano en 1 ½ de agua.

-Agregar una porción de azúcar a gusto.

-Agregar canela, cáscara de naranja.

-Cocer y moler en una juguera y agregar vino blanco en una porción similar al agua.

-Agregar hielo a gusto.

(Prosperina Quijada)

Postre de arándano con quinoa

-1 porción de arándano

-1 porción de azúcar.

-1 porción pequeña de quinoa.

-1 litro de agua

-Hacer almíbar con el arándano y azúcar más delgada que la mermelada.

-Agregar una porción pequeña de quinua cocida a gusto.

-Servir frío.

(Marcela Ross)

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5 comentarios en “La fiesta del arándano de Pailimo: un viaje al Chile campesino profundo”

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