La impresión de la nueva Constitución a manos de la familia Edwards

La acción del gobierno de pagarle a la familia Edwards por imprimir copias de la nueva Constitución no es un error más ni un chascarro cualquiera; es un insulto a todos los chilen@s que tenemos memoria y que defendimos y seguimos defendiendo la democracia. El gobierno de Boric le acaba de pagar millones de pesos a una familia que tiene sangre en sus manos, que nunca se ha arrepentido y que continúa siendo un medio de propaganda de ideas de ultra derecha.

A.C. Mercado-Harvey

Este titular parece un chiste, pero no, es cien por ciento real. No es fake news, aunque lo parezca. Edison Ortiz ha escrito repetidamente en este medio sobre los errores, chascarros y demases del gobierno de Boric. Ninguno de ellos se compara, a nivel comunicacional, con este. La imagen no puede ser peor. ¿Por qué? Se preguntará usted. La historia de la familia Edwards, dueños de El Mercurio, es larga y siniestra. Los más jóvenes podrán desconocer esta historia, pero los nuevos inquilinos de La Moneda, por novicios que sean, no la ignoran.

Bastante documentado está el papel que jugó El Mercurio en el Golpe de Estado de 1973. Según la documentación desclasificada por la CIA en Estados Unidos en 2008, aparecieron las evidencias de lo que mucha gente de izquierda sabía e intuía: que la familia Edwards, liderada por Agustín, fue activa partícipe en la campaña mediática para derribar al gobierno de Salvador Allende. Sin embargo, eso era la punta del iceberg. De acuerdo a esos mismos documentos desclasificados, los Edwards no solo habrían recibido pagos directos de esa agencia norteamericana en esa campaña mediática, sino que también tuvieron un rol en la huelga de camioneros de 1972.

Tan importante el papel de Agustín Edwards en el Golpe que el mismo excanciller Henry Kissinger señalaría, años después, que fue una visita de Edwards a Washington D.C. lo que gatilló la decisión de Richard Nixon de apoyar el Golpe de Estado en Chile. Así quedó documentado por el mismo Kissinger en su biografía y también es relatado por Peter Kornbluh, exdirector del National Security Archive, en su libro The Pinochet File (2003). En ese mismo volumen se cuenta la historia secreta del golpe a partir de archivos de la CIA, y aparece documentado cómo Edwards recibió los pagos de la CIA para financiar su diario.

La historia entre la CIA y Edwards es de larga data. De acuerdo a Kornbluh en su libro, la relación entre El Mercurio y la CIA venía de los años sesenta, cuando la agencia de inteligencia tuvo en su nómina de sueldos a periodistas y editores del diario, y también había pagado gastos operativos del periódico. Más tarde, la CIA llevó a cabo el “Proyecto El Mercurio”, mediante el cual proporcionó fondos con el fin de conseguir derrocar a Allende, usando al medio de comunicación como engranaje propagandista.

Según los documentos desclasificados en 2008 por la misma CIA, Edwards estuvo directamente involucrado en las maquinaciones de la Casa Blanca para impedir que Allende ni siquiera pudiera asumir como presidente de la República. El 9 de septiembre de 1970, Nixon dio orden a la CIA de: Evitar que Allende asuma el poder o derrocarlo. Posteriormente, tanto Kissinger como Helms declararon al Comité Church, del Senado norteamericano, de que Nixon llamó a una reunión para dar la orden de intervenir en Chile, tras el testimonio que Agustín Edwards le había dado sobre la situación chilena. Así de importante fue el rol de Edwards en la planificación de Estados Unidos en el derrocamiento de Allende, desde antes que asumiera el cargo.

El “Proyecto El Mercurio” significó que, por medio de la CIA, la familia Edwards recibiera millones de dólares en el financiamiento de la maliciosa propaganda que produjo durante los tres años del gobierno de Allende. Según concluyó el Comité Church: “La CIA gastó U$ 1,5 millones para apoyar a El Mercurio, el diario más grande del país y el canal más importante para propaganda contra Allende. De acuerdo a los documentos de la CIA, esos esfuerzos tuvieron un rol importante en preparar el escenario para el golpe militar del 11 de septiembre de 1973”. (https://www.ciperchile.cl/2013/09/10/el-rol-de-agustin-edwards-antes-y-despues-del-11-de-septiembre-de-1973/). A posteriori, se supo que el monto de dinero desembolsado fue mucho mayor y continuó incluso después del 1973.

Para quienes no tienen memoria ni conocen la historia, o la han olvidado: a partir del 11 de septiembre de 1973, El Mercurio se convirtió en la voz oficial de la dictadura, su medio de propaganda y brazo derecho a nivel comunicacional. Es difícil olvidar horrendos titulares como “Exterminados como ratones”, para referirse a miristas asesinados por agentes de la dictadura de Pinochet.

Tras el retorno a la democracia, El Mercurio no solo no hizo ningún tipo de mea culpa, sino que continúa siendo un medio de ultra derecha, que jamás ha reconocido su rol en el golpe, pese a las claras evidencias desclasificadas por la propia CIA.

            Estas son algunas razones por las cuales es impresentable que el ministro Giorgio Jackson haya mandado a imprimir las copias que hoy los chilenos leen de modo gratuito a una de las imprentas de la familia Edwards. No hay explicación posible que justifique un error no forzado de este tipo. El monto desembolsado por parte del gobierno fueron 444.615.384 millones de pesos para imprimir 692 mil ejemplares. De acuerdo a la resolución exenta: “atendida la importancia de una correcta distribución de los ejemplares de la propuesta de Nueva Constitución de cara al plebiscito de salida a realizarse el 4 de septiembre de 2022, con el fin de facilitar su contenido y propiciar el voto informado (…) este Ministerio ha optado por contratar directamente el servicio con la empresa Sistemas Gráficos Quilicura S.A.» (https://interferencia.cl/articulos/segpres-contrato-trato-directo-el-mercurio-para-imprimir-propuesta-de-nueva-constitucion). No hubo licitación, sino que se decidió contratar de modo directo los servicios de una de las tres imprentas en manos de la familia Edwards.

            Un monto de este tipo no es menor, y es difícil creer que no hubiese alternativas ni que no hubiera imprentas más baratas. No solo es un error político de proporciones, sino que cae dentro de lo moralmente reprochable. Que un gobierno que se dice de izquierda, con un presidente que no se cansa de invocar a Allende,y hasta intenta emular su look, le pague millones de pesos de todos l@s chilen@s a una familia que recibió plata de la CIA en la campaña para derrocar a Allende es injustificable.

            La falta de memoria nos está pasando malas jugadas. Las recientes amenazas del empresario osornino Pedro Pool a un grupo de exconstituyentes es una clara muestra de ello. Amenazar a adversarios políticos de muerte en un país que tuvo campos de concentración, donde se persiguió, exterminó, exilió, torturó y desapareció a opositores políticos solo por pensar diferente, tampoco tiene justificación alguna y debiera ser reprochado por todos. La gran diferencia es que hoy en día existe una Fiscalía que está en plena investigación por amenazas de fusilar a personas como Fernando Atria y Jaime Bassa, y armar grupos armados de resistencia. (https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/region-de-los-lagos/2022/07/26/fiscalia-investiga-a-pedro-pool-amenaza-con-fusilar-exconvencionales-y-armar-grupos-de-resistencia.shtml). Es de esperar que no quede impune.

Esta última acción del gobierno de pagarle a la familia Edwards por imprimir copias de la nueva Constitución no es un error más ni un chascarro cualquiera; es un insulto a todos los chilen@s que tenemos memoria y que defendimos y seguimos defendiendo la democracia. El gobierno de Boric le acaba de pagar millones de pesos a una familia que tiene sangre en sus manos, que nunca se ha arrepentido y que continúa siendo un medio de propaganda de ideas de ultra derecha. Prefiero leer la nueva Constitución online que recibir esta copia “gratis” que viene entintada en sangre.

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4 comentarios en “La impresión de la nueva Constitución a manos de la familia Edwards”

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