¿Qué se teje en la comisión de Medio Ambiente de la Convención?

¿Qué tiene que pasar para que los viejos estandartes comprendan la urgencia de la situación? Esta vez el futuro no se compra con plata, el futuro se asegura, el nuestro, nuestra sobrevivencia en el planeta se sostiene con ecología. Solo imitando a la naturaleza, tendremos una posibilidad de seguir vivos en la Tierra y una constitución a la altura del problema es un buen avance para la solución.

Por Carolina Miranda

El trabajo de la Comisión de Medio Ambiente, Derechos de la Naturaleza, Bienes Comunes Naturales y Modelo Económico de la Convención Constitucional ha sido foco de múltiples críticas. Para abordarlas, lo primero es entender el contexto y desde donde nacen las propuestas que están presentando las personas que son miembros de dicha comisión. En su mayoría, son activistas y defensoras venidas desde territorios sacrificados; los mueve el dolor de sus pueblos y de la naturaleza, las ganas de parar el ecocidio, y la conciencia por la situación de crisis climática y de biodiversidad. Saben que, como país, estamos excedidos en 5 de los 9 límites planetarios, que son los umbrales mínimos de sobrevivencia en la tierra. Y saben, también, que sus comunidades de origen son apenas una muestra de una mayoría de chilen@s que están afectados, por ejemplo, por la crisis hídrica que, lo saben ellos y nosotros, no tiene que ver únicamente con la sequía.

Comisión de Medioambiente Convención Constitucional

En la Convención, quienes no están conscientes de esta situación dicen que las propuestas son poco realistas, lo que ha llevado a transar necesidades urgentes por no tan urgentes en busca de los 2/3 para avanzar, en la medida de lo posible, en las bases de una constitución ecológica que permita un tránsito no tan rápido, no tan efectivo ni tan realista para enfrentar la crisis. Observo que esto es como la película No miren arriba de Di Caprio. Muchos saben y encuentran consuelo en que la historia juzgará y otros creen que no habrá tiempo ni siquiera para eso, y todas y todos los ecologistas, dan su mayor esfuerzo para sentar las bases de una constitución ecológica.

El corazón de las propuestas de norma

La esencia de lo que se está trabajando propone un cambio de paradigma no menor, un tránsito desde un pensamiento/acción en que el centro de todo ha sido el ser humano y con mayor fuerza el hombre, hacia un paradigma eco o biocéntrico, en el que la vida en todas sus manifestaciones guía el actuar de la sociedad, para que esta a su vez, sea un aporte en beneficio de la naturaleza y de nuestra especie. El principio básico es que si la Naturaleza se equilibra, lograremos sobrevivir.

Cambio de conceptos

Desde esta transformación se proponen visiones de un Chile que ya no explota “recursos naturales”, integrando el concepto de “bienes comunes naturales”, los que además son inapropiables. En esta categoría, se encuentran los elementos de la naturaleza tan importantes para el sostén de la vida como es el agua, o de la economía como son los minerales, o estratégicos para un futuro con energías alternativas como la radiación del sol. La propuesta plantea cómo nos relacionaremos con ellos, con la figura de una licencia para su uso y con pueblos originarios que tienen el derecho de decidir sobre los bienes que están en sus territorios. Se busca, además, la compensación para los territorios donde se extraen, básicamente tributos locales, dentro de sistemas de producción circular y ecológicamente eficientes, o sea un rayado de cancha en favor de las gentes y los ecosistemas.

Las aguas

Este es quizá el gran desafío de estos tiempos, en una hora en que parte del país esta abastecido con camiones aljibe y no tiene agua ni para cubrir necesidades mínimas. Por lo mismo, el agua está siendo considerada desde una mirada integral, no solo la llamada agua azul, que es la que está acumulada o corriendo hasta el mar, si no que observa todo el ciclo desde sus fases y componentes, dando relevancia al agua verde, que es la aportada en más del 80% por el agua lluvia. Entonces, hablar de agua es hablar de bosque nativo, de suelo, de cuenca, de protección de estas; es decir, desde la Comisión de Medioambiente, el agua está íntimamente ligada a la protección del ecosistema que la genera y para eso propone una gestión integrada de cuencas en la que los diversos actores de los territorios deciden su uso y acciones de preservación. Entre estos actores, se encuentran los usuarios para fines productivos, los ecologistas y personas del turismo, el gobierno y la agricultura de subsistencia.

Lo más relevante de esta propuesta es que fija una priorización en el uso de las aguas, dejando en primera instancia el agua para los ecosistemas, lo que permite que brote más agua, y el derecho humano al agua, el uso ancestral de los pueblos originarios y la agricultura para alimentar al país, lo que llamamos soberanía alimentaria. El excedente es para otras actividades que la instancia rectora decida.

Los derechos de agua serán anulados y se crearán licencias, que serán distribuidas según lo fije cada consejo de cuenca.

Naturaleza como sujeto de derechos

Las propuestas en este ámbito comprenden que la naturaleza o Madre Tierra, Ñuke Mapu, Pachamama y otros nombres que da cada pueblo, es un ser vivo y como tal es sujeto de derechos.

Tiene derecho a vivir, a desarrollarse, a que sus ciclos se cumplan, a regenerarse, a restaurarse, a estar sana y merece los cuidados y apoyos que podamos darle. También necesita que se la defienda, por lo que esta concepción va de la mano con la de defensoría de la naturaleza, que espera impedir que sigan profundizándose los territorios sacrificados y dar reparación a los daños ocasionados.

Para valorar la naturaleza, es también necesario conocerla y comprenderla, por lo que también se han presentado normas de acceso a la montaña, los lagos, playas, sin tener que saltar portones, y programas de educación ambiental para impregnarnos de sus saberes.

Somos el único animal que genera basura

Las propuestas también se hacen cargo de esta realidad: ¿qué hacemos con la basura? Lo primero es ver la riqueza en ella y propiciar modos para el reciclaje, reutilización de esta en circuitos cortos donde las comunidades de base se hagan presentes, promoviendo la economía circular, el cooperativismo, potenciando estos modelos participativos y con respeto a la Naturaleza, esto es muy importante, porque si bien la publicidad habla mucho del reciclaje, en la práctica solo el 4% de los residuos pasa por ese proceso.  

Transición socio ecológica

Muchas de las voces que alertan por la falta de realidad de las propuestas ambientales, no conocen el concepto clave de todas estas iniciativas: la transición. Se entiende que los cambios no son inmediatos, por lo mismo se plantean plazos para la transformación de un modelo a otro. Por ejemplo, la transformación del suelo forestal y frutícola a uno en el que la prioridad no solo sea la obtención de un recurso de venta, requiere que se pongan en marcha programas de restauración de suelo y bosque, acompañados de manejo agroecológico. Esto, porque el uso de una propiedad también debe considerar su valor ecológico, lo que es una medida bastante revolucionaria frente a la actual tenencia de la tierra que concibe un terreno como una mera cosa aislada. Sin embargo, la función ecológica del suelo, del bosque, de la cuenca, no se separa por cercos ni escrituras y destinar un pedazo de tierra a fines productivos debe considerar el aportar no solo al PIB, sino que también al restablecimiento y mantención de las funciones ecosistémicas. Son medidas que nos convienen ampliamente incluso desde la mirada económica, porque si queremos seguir exportando fruta y madera, debemos cuidar el agua y el suelo, y hacerlo de manera integrada.

Por estas razones, esta comisión lleva los dos temas, ambos se sirven o dañan mutuamente, la clave es buscar el equilibrio. Existen experiencias concretas y provechosas sobre estos temas, y también es de sentido común el priorizar el alimento para los habitantes del país, por lo mismo las exportaciones deben seguir aportando. Pero también por el daño ecológico que presentan los monocultivos, estos deben ser evaluados, repensados y neutralizados.

Sentido común

Mi cita favorita es de la película Mad-Max, si no la ha visto imagine escenas apocalípticas en las que se lucha por agua, comida, tecnología, con gobiernos corruptos, violencia y anarquía por doquier. Y no estoy siendo alharaca, la verdad es que parte de los posibles futuros a los que nos enfrentamos en los próximos 30 años (siendo optimista) son escenas de esta película. Por lo mismo, el giro ecológico es necesario. Debemos ser creativos y abiertos, para enfrentar cambios, difíciles, pero es mil veces mejor hacerlo desde ya en conciencia, a esperar que nos aplasten las crisis, una tras otra, climática, alimentaria, institucional, económica. Frente a ese escenario, el fomento de la resiliencia es central, a través de modos de vida que vuelvan a valorar la producción de alimento a escala local, los oficios y los circuitos cortos de comercialización en economías cooperativas. Son dos caminos paralelos: la autogestión, como lo venimos haciendo desde siempre y políticas, planes y programas del estado que busquen apoyar a las comunidades

Los 2/3

Se iniciaron las votaciones del pleno, ya se sabe que tendremos un Estado Regional, pero tambalean las asambleas regionales, o sea, como que queremos poder para las regiones pero no tanto como para que decidan por sí mismas. ¿Qué me dice esto? Que las transformaciones necesarias en términos eco sociales están lejos de ser aprobadas en la Convención. Quizás, a quienes cuestionan les hace falta campo, subir al cerro y ver como muere el bosque, comprender la vida del suelo, entender el ciclo del agua, ver el río morir o el mar, no se… Realmente me preocupa, pero ya las cartas están tiradas, los avisos dados y de seguro habrá avances, los que después deberán trabajarse en un congreso sin mayoría.

¿Qué tiene que pasar para que los viejos estandartes comprendan la urgencia de la situación? Esta vez el futuro no se compra con plata, el futuro se asegura, el nuestro, nuestra sobrevivencia en el planeta se sostiene con ecología. Solo imitando a la naturaleza, tendremos una posibilidad de seguir vivos en la Tierra y una constitución a la altura del problema es un buen avance para la solución.

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