Salida al mar para Bolivia, otra cosa es con guitarra

El electo presidente Boric intentará mejorar las relaciones con Bolivia, pero ha dejado claro que no a costa de soberanía. Es decir, no habrá cambio en la política de Estado por parte de Chile que seguirá defendiendo con uñas y dientes la vigencia del tratado de 1904.

Por A.C. Mercado-Harvey

Hace unos días, Pedro Castillo, actual presidente de Perú, remeció a la comunidad internacional con su anuncio de estar a favor de darle acceso soberano al mar al vecino Bolivia. Esto causó revuelo en el Congreso peruano, que inmediatamente emitió una declaración en la que acusa al mandatario de desconocer la Constitución, al haber expresado su intención de someter a referéndum tal iniciativa. La Cancillería peruana también tuvo que salir a bajarle el perfil a las declaraciones del presidente, descartando cualquier posibilidad de ceder territorio peruano a favor de Bolivia y afirmando que la política exterior de Perú con Bolivia está enmarcada en el respeto a la Constitución y el derecho internacional, en particular en el cumplimiento de tratados internacionales.

La prensa nacional inmediatamente se enfocó en antiguas declaraciones del presidente electo Boric sobre estar a favor de darle una salida al mar a Bolivia. Lo cierto es que el políticamente astuto futuro presidente de Chile cambió su postura durante la campaña y le contestó con claridad a Tomás Mosciatti que no haría tal concesión, si fuese electo presidente. Otra cosa es con guitarra dice el dicho, y parece que eso es lo que demostró Boric con su declaración, en contraste con la impericia política del mandatario peruano.

¿En qué nos puede afectar todo esto? En mucho, porque Castillo desempolvó una idea que ya había sido planteada por Alejandro Toledo en 2004 y que vuelve a remover la herida que tiene Bolivia con su histórica reivindicación marítima. En Chile ya pensábamos que esto había concluido con la sentencia de la Haya en 2018 que cerró la posibilidad de obligar a Chile a negociar con Bolivia una posible salida al mar.

La realidad es que el fantasma del mar boliviano es un arma efectiva en la política del vecino país, que en cada elección ha utilizado el tema con promesas vacías de lograr algo imposible de no mediar una guerra, que sería un verdadero desastre para todos. El tratado de 1904 está vigente y no hay argumento jurídico que lo deshaga. Por todos los medios, Bolivia ya ha intentado deshacerlo, desestimarlo, etc. La realidad es que con el fallo de la Haya no hay otra instancia a la que recurrir. Dentro de la política interna de Bolivia esto resurgió en 2020 con acusaciones y contra acusaciones de la oposición al expresidente Evo Morales, quien insiste en desestimar el fallo en un juicio que él mismo propició. De hecho, el oficialismo boliviano insiste que la disputa no ha concluido, puesto que, al decir de Morales, la ONU “exhorta” al diálogo entre ambas naciones. Esto es absoluta y categóricamente falso, como apunta la oposición a Morales, quienes han sido acusados de “pro chilenos” por querer buscar responsables del fallo en el gobierno. La realidad política es que Morales puso todas sus fichas en La Haya y perdió. Por otra parte, el hecho de que el expresidente Carlos Mesa fuese el portavoz en la Haya no lo ayudó en absoluto en su fallida candidatura frente al oficialismo.

Volvamos a las declaraciones de Castillo que desataron la polémica, pero más atrás al fallido intento de Toledo y Mesa, sí, el mismo expresidente Mesa que fue el portavoz en la Haya. En 2004, Perú y Bolivia firmaron un “acta de intención” para que el gas boliviano pudiera salir hacia los mercados de México y Estados Unidos, por medio del puerto peruano de Ilo. Esto intentaba poner en práctica el Acuerdo General de Integración y Cooperación Económica y Social para la Conformación de un Mercado Único, plan proyectado desde 1992 por ambos países. Como es obvio, la opción de mar por gas era mucho más conveniente hacerla con Chile, pero dada las demandas de soberanía por parte de Bolivia, la opción quedó truncada.

En 1992, el expresidente Alberto Fujimori y su par boliviano Jaime Paz Zamora firmaron un acuerdo en el que Perú le concedía a Bolivia 5 kilómetros de costa para su uso por 99 años, en las proximidades del puerto peruano de Ilo. En su momento fue anunciado con bombos y platillos como “el retorno de Bolivia al mar”. Sin embargo, Bolivia Mar nunca llegó a cumplir las expectativas de un puerto para Bolivia, ya que el terreno era cedido solo con fines turísticos y sin soberanía. Existía la posibilidad de establecer una zona franca que tampoco se llevó a cabo. Treinta años más tarde Bolivia Mar es una playa más frente al desierto sin turistas bolivianos ni barcos que lleven sus productos a ningún lado. De hecho, el puerto de Ilo tampoco es muy utilizado por empresarios bolivianos porque es mucho más caro que los puertos chilenos.

Para Bolivia, el asunto del acceso al mar siempre ha sido un juego geopolítico del todo o nada y siempre ha terminado con nada. La realidad es que Chile le otorga a Bolivia más de lo establecido por el Derecho Internacional hacia países sin mar para facilitar su acceso a él. Esto no es una opinión, sino resultado de análisis serios de especialistas que han estudiado el tema. No hay otro país mediterráneo en el mundo que reciba todas las facilidades que Chile le da a Bolivia. ¿Cuáles son esas facilidades? Cinco pasos fronterizos, 2 puertos (Arica y Antofagasta) con las franquicias aduaneras más amplias otorgadas en Sudamérica, además concediendo un subsidio a las tarifas de carga boliviana, beneficio que ningún otro país otorga.

Castillo, desconociendo todo esto, revive un fuego que parecía apagado y, con seguridad, va a crearle problemas internos de llegar a materializarse el famoso referendo que probablemente sería rechazado por el pueblo peruano. En el caso chileno, el electo presidente Boric intentará mejorar las relaciones con Bolivia, pero ha dejado claro que no a costa de soberanía. Es decir, no habrá cambio en la política de Estado por parte de Chile que seguirá defendiendo con uñas y dientes la vigencia del tratado de 1904, ahora mucho más validado con el fallo de La Haya.

Este hecho es uno del que, al parecer, Bolivia ha acusado recibo. Tras el triunfo de Boric, el analista boliviano Álvaro del Pozo declaró a EFE, el futuro gobierno chileno representa una posibilidad, pero sin imaginarse escenarios imposibles. El experto reconoce que las relaciones han sido judicializadas en el último tiempo y que ambos países deben proponerse una agenda que apunte al restablecimiento de las relaciones diplomáticas. El analista reconoció que la sentencia de la Corte Internacional de Justicia, CIJ, está muy fresca y que, pese al cambio de orientación política del gobierno chileno, su institucionalidad es muy fuerte, por lo que el tema marítimo sería casi intocable. Esa dosis de realidad podría ser el mejor camino para reestablecer relaciones diplomáticas y comerciales con el país altiplánico.

Como último punto, es importante destacar que el “asunto boliviano” es de tal importancia para el presidente electo Boric que designó como subsecretaria de Relaciones Exteriores a Ximena Fuentes Torrijo (CS), una doctora en Derecho Internacional de la Universidad de Oxford, experta que fue abogada asesora de Chile en la demanda presentada por Perú ante La Haya, y como coordinadora ejecutiva de la defensa de Chile en el caso “Obligación de negociar un acceso al Océano Pacífico Bolivia v. Chile”. En 2016, también fue designada agente de Chile ante la CIJ en el caso sobre el estatus y uso de las aguas del Silala. Es decir, que el presidente electo se toma esto en serio y está preparado para lo que se viene con las aguas del Silala. Es de esperar que pasada esta última “tormenta altiplánica” Chile y Bolivia puedan convertirse en vecinos más amigables con relaciones comerciales que les beneficien a ambos. Ya es hora de dejar atrás una historia sin retorno.

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1 comentario en “Salida al mar para Bolivia, otra cosa es con guitarra”

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