Sin tiempo para el aprendizaje

Las opciones que tiene el gobierno en el Wallmapu, la persistencia del apoyo al gobierno, el desconcierto de la derecha, la fragmentación que camina de la mano del populismo en el Parlamento y la espera de señas claras en el combate a la violencia son las claves de una lectura política a poco más de diez días del inicio de la era Boric.

Por Rolando Cárdenas

Conflicto en el Wallmapu

Fue definido hace varios años como el principal problema del Estado de Chile; sin embargo, salvo en algunos momentos de la gestión de los distintos gobiernos, tras el retorno a la democracia, ha faltado una adecuada comprensión del problema y, por ende, de las soluciones que se proponen.

A esto hay que agregar que los actores privados, principalmente las grandes forestales, también han sido renuentes a llegar acuerdos que faciliten vías de solución, salvo en el esfuerzo del exministro Moreno que, lamentablemente, tras el asesinato de Camilo Catrillanca, quedó trunco.

Hoy tenemos la emergencia de grupos radicales que han adquirido cada vez más relevancia y que no tienen ninguna intención de dialogar. La frustrada visita de la ministra Siches a Temucuicui fue una clara demostración de su disposición y fuerza.

¿Qué es lo que recomiendan quienes conocen el problema en mayor profundidad? Aquí resumo los planteamientos públicos del senador Francisco Huenchumilla, el ex director de Conadi Domingo Namuncura y el ex ministro Alfredo Moreno. En primer lugar, está el interés de las comunidades es conocer las propuestas concretas en temas como la recuperación de tierras y recursos naturales, pero también hay temas de la Araucanía como un todo: qué propone el gobierno respecto de las víctimas del conflicto para mejorar el accionar de la policía, respecto al narcotráfico y al crimen organizado.

En segundo lugar, hay que adaptar el diálogo a las condiciones culturales de los territorios, y en eso no se puede pensar en tener un solo interlocutor, sino que habrá que dialogar por territorios y con quienes sean sus autoridades reconocidas. El gobierno debe avanzar con decisión y propuestas concretas.

Opinión pública

A propósito del gobierno, mucho se ha escrito y hablado sobre la deficitaria primera semana de instalación, con diversos episodios de mayor o menor complejidad, visita a la Araucanía, designación de Berríos, conflicto con la Casa Real Española, entre otros.

Pero si vemos lo que nos indican las encuestas, que tomaron el pulso a esa primera semana, pareciera que la ciudadanía tiene una opinión distinta: el presidente Boric con un buen apoyo, los ministros más reconocidos con altos niveles de aprobación, Orellana de la Mujer, Marcel de Hacienda, Fernández de Defensa, Jackson de Segpres, Vallejos de Gobierno, Siches de Interior, con buenos niveles de aprobación y, lo más relevante, con respaldo a sus acciones. Importante resultado que reafirma la política de Boric de permitir que los ministros tengan libertad de movimiento y estén empoderados en las responsabilidades que demandan sus carteras, lo que acrecienta la diferencia con el anterior gobierno. Hay que mejorar, por cierto, pero pareciera que el gobierno tiene mayor nexo con la ciudadanía que el mundo más politizado.

La derecha en su laberinto

La derecha vive su propia crisis. Todos sabemos que el mejor pegamento es el poder, una vez que se pierde es difícil mantener las alianzas políticas, sobre todo cuando no se comparte un proyecto estratégico que los convoque.

Como indica Hugo Herrera, la intervención del poder económico ha terminado por limitar las posibilidades de este sector político de proponer un proyecto que les permita disputar la hegemonía política del país. Piñera no era de ese sector político y su última carta presidencial, Sebastián Sichel, claramente, no era de sus filas. Esto no significa que la derecha se vaya a quebrar, pero pudiera terminar siendo un actor con poca significación en el nuevo escenario político que se abre.

Creatividad parlamentaria

El poder legislativo sí que representa un problema para el actual gobierno: la fragmentación que vive el sistema político, que llegó para quedarse un buen tiempo, hace que no sea posible disciplinar a los parlamentarios en torno a intereses colectivos, sino que primarán sus intereses particulares.

Quinto retiro, suspensión del impuesto especifico a los combustibles, IFE universal, etc., en momentos en que sabemos que hay una crisis internacional que golpeará aún más nuestra economía, constituyen una pequeña muestra de la forma en que las propuestas populistas tensionaran la relación ejecutivo-legislativo. Y este tipo de ofertones hace sentido en la gente, ya que tenemos un problema de ingresos y empleo que está pegando fuerte a las personas. Subir el sueldo mínimo ahora, como plantea Macari, a lo mejor es una decisión a considerar para paralizar esta escalada de ofertas de la temporada otoño–invierno.

Violencia en la sociedad, cada día puede ser peor

Demás esta decir que la delincuencia es lejos el principal problema que reflejan las encuestas, y no hay que ser vidente para saber que trasciende el tiempo de un gobierno, pero es esencial que se note una disposición distinta de las políticas en este ámbito.

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